domingo, 10 de octubre de 2010

El cartel entre el arte y la propaganda de guerra.


La propaganda armada 

El dominio de corazones y mentes es la continuación de la propia guerra”, esta aseveración del periodista Ignacio Ramonet, nos da una de la claves sociológicas de los objetivos de la propaganda de guerra.

En esta entrada queremos incidir especialmente sobre los aspectos gráficos de la propaganda de guerra, y de hecho creemos que se ha realizado un labor de recopilación y clasificación sino académica, si por lo menos lo suficientemente amplia en contenidos y diversidad, como para dar una visión muy contundente del cartelismo y de la publicidad gráfica en prensa durante los periodos de guerra.

No seria correcto obviar la utilización de otros medios como la radio, el cine o la televisión como herramientas propagandísticas durante los periodos de guerra. En este artículo daremos cuenta también de ello, pero al no ser este el objeto principal, trataremos estos contenidos de un modo complementario y referencial.


Sin embargo si que consideramos oportuno aprovechar esta ocasión para reflexionar sobre el triángulo publicidad, periodismo y propaganda, y definir los conceptos aunque sea someramente, así como establecer sus conexiones.

«Por muy críticas que sean la situación y las circunstancias
en que os encontréis, no desesperéis. En las ocasiones
en las que cabe temer de todo, es preciso no temer
nada; cuando se está rodeado de todos los peligros, no
hay que dejarse intimidar por ninguno; cuando se está sin
ningún recurso, hay que contar con todos los recursos;
cuando se ha sido sorprendido, hay que sorprender al enemigo
SUN TSE, El arte de la guerra.

En este punto y antes de seguir con otros contenidos deberíamos preguntarnos sobre la relación, paralelismo o identificación entre publicidad y propaganda. ¿Es lo mismo? ¿Cuáles son las diferencias si las hay?. ¿Qué es la publicidad? ¿Qué es la propaganda?

La publicidad es una forma de comunicación impersonal y de largo que es pagada por un patrocinador identificado (empresa lucrativa, organización no gubernamental, institución del estado o persona individual) para crear imagen de marca, informar, persuadir, seducir o recordar a un público objetivo acerca de los productos, servicios, ideas u otros que promueve, con la finalidad de atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, seguidores u otros.

La propaganda consiste en el lanzamiento de una serie de mensajes que busca influir en el sistema de valores del ciudadano y en su conducta. De forma neutral la propaganda es definida como una forma intencional y sistemática de persuasión con fines ideológicos, políticos o comerciales, con el intento de influir en las emociones, actitudes, opiniones y acciones de los grupos de destinatarios específicos a través de la transmisión controlada de información parcial (que puede o no basarse en hechos) a través de los medios de comunicación masiva y directa.

En esta misma línea sería conveniente también matizar como en algunos momentos la propaganda se desliza por lo terrenos del periodismo, sobre todo en los casos de guerra generalizada la prensa en muchas ocasiones se pone al servicio de la propaganda, ya que se crea un sentimiento patriótico exacerbado que lleva a los periodistas a perder su objetividad.

Lo cierto es que la propaganda de guerra se sirve de la publicidad y de los medios de comunicación para conseguir sus objetivos.

La confusión entre publicidad y propaganda tiene visos de perpetuarse en la discusión académica: unos consideran sinónimos ambos vocablos, otros prefieren expresiones genéricas que eludan la diferenciación conceptual (“comunicación persuasiva de masas”) y otros entienden que el primero se refiere sólo al ámbito comercial y el segundo, al ideológico. La investigación etimológica –perspectiva recientemente recuperada en comunicación – puede proporcionar elementos para una clarificación nocional de ambos términos. Así, veremos que el concepto original francés (publicité) nace en el ámbito jurídico, como sinónimo de notoriedad, y sólo después adquiere su significación comercial.
Es por tanto el uso que hace la propaganda de otras disciplinas como la publicidad y el periodismo lo que propicia esta confusión.

Etimológicamente propaganda proviene de propagar, tomada del latín propagare que significa 'perpetuar, acrecentar, extender'. Aunque a veces la palabra propaganda es usada como sinónimo de exageración, falsedad y abuso, la propaganda como tal significa expansión, diseminación, multiplicación rápida . Pero algunos autores dicen que proviene del latín moderno cuyo significado es "para ser divulgado".

La propaganda tiene sus inicios en la curia romana que la utilizaba para difundir el mensaje religioso. Su uso continúa en el periodo de la Contrarreforma donde de nuevo la Iglesia emplea la expresión de propaganda fide con intención pastoral. Cuando el 22 de junio de 1622 el Papa Gregorio XV instituye la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, también conocida como propaganda fide, con el fin de propagar el catolicismo en los continentes en vías de colonización.

Esta connotación religiosa desaparece con el uso de la propaganda por parte de los regímenes totalitarios del siglo XX y también aunque quizás de un modo mas sofisticado por los países llamados imperialistas como los EEUU. A partir de este momento, el término se asocia con el control de la opinión pública mediante medios de comunicación masivos. Posteriormente, la propaganda se vinculará también con las estrategias de los partidos políticos y los gobiernos no identificados con las fórmulas de gobierno totalitarias.

La historia de la propaganda se remonta a tiempos de Roma, época de la que data la obra del escritor Tito Livio en la que busca la adhesión a esta ciudad. Esta herramienta vuelve a ser utilizada y a expandirse gracias al impulso de la Iglesia Católica con su departamento de administración pontificia dedicado a controlar las rutas misioneras del Nuevo Mundo.
Sin embargo, no es hasta la Primera Guerra Mundial cuando se institucionaliza la propaganda moderna con métodos científicos.

El periodista Walter Lippmann y el relaciones públicas Edward Bernays, fueron los responsables de orquestar la primera campaña anti-alemana en Estados Unidos para que el pueblo estadounidense diese su visto bueno a la entrada de este país en la contienda.



Las Guerras de Papel

Primera Guerra Mundial

Las guerras mundiales obligaron a poner al servicio de la propaganda y de los objetivos de guerra los avances que se habían ido produciendo en el campo publicitario. En la Primera Guerra Mundial, además de campañas de intoxicación informativa o de manipulación, se emplearon también formas más ortodoxas de comunicación, y por supuesto, aquellas que se habían desarrollado en la publicidad a lo largo del siglo XIX. Sobre todo el cartel, que se convirtió en un elemento trascendental, de los que se hicieron, en algunos casos, tiradas muy amplias.









La Primera Guerra Mundial va a producir modificaciones muy profundas, por primera vez las retaguardias van a tener un papel muy activo en la guerra. Cuando ésta acabe nada volverá a ser igual que antes. Nunca hasta entonces la persuasión de masas había tenido ese papel protagonista, lo que acarreará, finalizado el conflicto, una reacción contra los abusos de propaganda y, al mismo tiempo, su estudio científico en el periodo de entreguerras.

Se emplearon mensajes destinados a canalizar emociones, tanto de valor como de odio, a estimular el esfuerzo industrial, a promocionar el ahorro de determinados productos, como combustible y ciertos alimentos, a pedir la discreción ante el peligro de los espías, a obtener préstamos de guerra, a organizar servicios sanitarios, de bomberos o de policías, etc. También las organizaciones caritativas hacían campañas destinadas a ayudar a los combatientes, a los prisioneros de guerra, los mutilados y las víctimas civiles.
La guerra de trincheras hizo que el frente interno fuera tan importante como el frente de batalla, lo que produjo la extensión de la propaganda a la población de la retaguardia. El estancamiento militar hizo de la propaganda exterior a los neutrales un elemento fundamental.

Cartelismo en la retaguardia durante la Primera Guerra Mundial.

Las guerras y revoluciones en su mayoría han marcado un cambio sobre la sociedad, y los carteles no fueron la excepción, en la primera guerra mundial los carteles tuvieron el carácter de propaganda y reclutamiento, una idea vaga de la importancia de los carteles en esta época es esta: en Estados Unidos se generaron 20 millones de carteles en dos años, eso equivalía a 1 cartel por cada 4 ciudadanos.








Entre la multitud de cartelistas que se ocuparon de plasmar los mensajes os ofrecemos a continuación diseños de artistas como Horst Schreck, G.Picard, Pierre Morgue, J.P. Wharthon, Edward Chambers, Caroll Kelly, Leonobel Jacobs, Howard Chandler Christy,J.C. Leyendecker o James Montgomery entre otros.




















La Guerra Civil española

La Guerra Civil española constituye un verdadero hito, fue la antesala de la Segunda Guerra Mundial, donde se pondrían en práctica los elementos persuasivos más importantes. La Primera Guerra Mundial había significado el nacimiento de la propaganda sistemática por parte de los estados más poderosos.

Batalla de Madrid Noviembre de 1936 Guerra Civil Española









La Segunda Guerra Mundial será claramente el ejemplo del poderío de la persuasión de masas en un conflicto. Pero la Guerra Civil española, como antecedente de la Segunda Guerra Mundial en el terreno político-ideológico y también en el militar, lo es también en el terreno de la propaganda. Con respecto a la Gran Guerra hay muchos elementos de continuidad. Así, el uso de los carteles, el cine informativo, desfiles, actos, folletos, opúsculos, utilización de la prensa escrita, etc.

Sin embargo, aparecen dos elementos nuevos. Por un lado, el cine sonoro, por otro, la radio. Ciertamente, el sonido en el cine no añade demasiado al uso propagandístico que de este medio de comunicación se había hecho ya en la Primera Guerra Mundial. Pero no podemos dejar de constatarlo. La radio, en cambio, sí es una novedad absoluta. La radio cumplía el viejo sueño napoleónico de llevar los mensajes más allá de los frentes. La Segunda Guerra Mundial y todos los conflictos subsiguientes hasta nuestros días han demostrado este papel protagonista de la radio como arma de guerra en los conflictos armados.

La propaganda franquista

El ejército, el clero y el nuevo partido fascista surgido del decreto de unificación de 1937 iban a uniformar rígidamente la información y la propaganda en el lado nacional, cuyo modelo propagandístico hay que buscarlo en la Italia mussoliniana y en la Alemania hitleriana, pero sin el carisma de sus líderes y con un tinte clerical. Uno de los leitmotivs fundamentales iba a ser la "barbarie roja"; otro, la idea de "la cruzada". Ambas denotaciones serán explotadas posteriormente durante la Guerra Fría.

La propaganda republicana

La Republica estaba sustentada por el Frente Popular y aunque desde el gobierno se establecieran mensajes institucionales, desde las diversas organizaciones políticas y sindicales que sustentaban al estado surgían consignas y estrategias particulares. Cada partido o sindicato disponía de sus centros de propaganda. Un enemigo común pero ideas en ocasiones muy diferentes y hasta contradictorias se manifestaban en los mensajes propagandísticos de los republicanos: ¿Ganar la guerra o hacer la revolución?

En toda la zona controlada por el gobierno legal de la Segunda República española, la prensa escrita se transformó por completo: los periódicos de la derecha o bien dejaron de publicarse, o bien lo hicieron por cuenta de partidos y organizaciones leales al gobierno. Hay que mencionar también la "prensa de trinchera". Eran periódicos que estaban destinados al sostén de la moral de los combatientes, así como el adoctrinamiento político e ideológico, un hecho también muy presente durante la Segunda Guerra Mundial.

Cartelismo republicano

“Un cartel es un grito que se lanza desde la pared. Aparentemente silencioso, su terreno no es el del sonido: es un grito visual. Una alarma. Un aviso. Un recuerdo urgente. El enemigo amenaza: ciudadanos y campesinos están en alerta permanente. En la guerra civil española los carteles son la conciencia colectiva de resistencia fijada en los muros. Nadie debe relajarse. Ninguno puede olvidarse. Los muros cotidianamente , recuerdan, avisan, alertan, gritan su mensaje en todas direcciones”








Si bien hay diseñadores de diferentes territorios del Estado Español, hay que destacar la singularidad del “cartelismo valenciano” republicano que se aprecia mejor si lo situamos en una tradición propia y la comparamos con otras propuestas de su tiempo. Aparece como un fenómeno autóctono que tenía sus orígenes al principio de siglo cuando se crearon en Valencia las primeras litografías especializadas principalmente en la realización de carteles comerciales y taurinos.

Los artistas valencianos - José Renau, Juan Renau, José Espert, Rafael Raga, Arturo Ballester, Vicente Ballester, Antonio Vercher, Luis Dubón, Armando Ramón, Arturo Ballester, Manuela Baile Francisco Carreño, Manuel Monleón Burgos, García Escriba, Femado Cabedo Torrent, Vicente Canet Cabellón Francisco Caro Ferrando, Francisco Climent Mata, José Cros Estrems, José Esper Arcos, Enrique García Carrilero, Ernesto Guasp, José Liceras, José Peris Aragó, José Soriano, Lorenzo Aguirre Sánchez, Jenaro Beltrán, Pascual Roch Minué, etcétera- alcanzaron una gran reputación como cartelistas comerciales, acaparando la mayor parte de los premios, y siendo requeridos constantemente por empresas e instituciones para ejecutar sus carteles.







Vicente Ballester








Comics (Tebeos)

La Guerra Civil Española ha quedado inscrita en nuestra memoria colectiva por su terrible crueldad y por haber cambiado radicalmente la historia de España. La radicalización generada por el golpe de estado y después por la guerra provocó un amplio despliegue propagandístico, que pronto se convertiría en una auténtica guerra de papel, paralela a los hechos de armas. Del lado republicano tuvo su mayor intensidad y calidad en el cartel y en la prensa de partidos y de trincheras, mientras que del lado franquista se cifró sobre todo en la multiplicación de revistas, diarios y folletos, incluidos los tebeos, que jugaron un papel de gran y especial importancia en esta guerra de papel.


En las páginas de estos tebeos, en sus historietas, sus colores y sus palabras, se encuentra la memoria de la Guerra de España, en lo peor y en lo mejor, en aquel viento de esperanza que por un momento hizo creer a unos y a otros, a todos los españoles en guerra, que era posible construir un mundo distinto y que todos creían sería mejor.














Segunda Guerra Mundial

En la Segunda Guerra Mundial, la propaganda tuvo un papel importantísimo en el transcurso del conflicto, hasta el punto de considerarla como una arma estratégica de vital importancia, ya que se pensaba que la guerra no sólo se debía ganar en el campo de batalla, sino que también en la mente de los ciudadanos, a los que debían persuadir y comprometerlos con el futuro de su país. Tan fundamental era esta labor, que uno de los hombres de mayor confianza de Adolf Hitler era Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen nazi, desarrolló una inmensa campaña desde su ministerio con el fin de divulgar los éxitos del ejército alemán. Los Aliados también tuvieron que utilizar todos los medios de comunicación desplegando a su vez una potente campaña propagandística.








Una guerra que no sólo se dirimía en los frentes, era preciso mantener alta la moral tanto entre los soldados como entre los civiles. Era preciso desarrollar una industria de guerra y para ello hacían falta trabajadores: en este caso mujeres ya que la mayoría de hombres en edad laboral se encontraban luchando, para ello se crearon potentes campañas publicitarias para promover la incorporación de voluntarias para trabajar en las fábricas. En la retaguardia la propaganda se convirtió en un elemento básico y primordial para elevar la moral y divulgar mensajes de lo más diverso: desde temas sanitarios, fomento del voluntariado, ahorro, combate al mercado negro… pero todo ello siempre encaminado hacia un objetivo único neutralizar y derrotar al enemigo para ganar la guerra.

Cartelismo Aliado durante la Segunda Guerra Mundial.

Entre guerras surge como movimiento estilístico generalizado el Art Déco, con figuras geométricas, formas aerodinámicas, con ciertas reminiscencias a los movimientos futuristas, cubistas y dadaístas, todo esto con el fin de tener un movimiento acuerdo a la nueva tecnología. La litografía se usaba cada vez menos, el pincel de aire se abrió repentinamente campo en el Art Déco. De los cartelistas más conocidos de este movimiento son Giuseppe Riccobaldi de Italia, Ludwing Hohlwein de Alemania, Kauffer en Inglaterra y Francisco Gali de España.

Con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, los carteles siguieron con vida, no fueron tan usados como en la primera, pues los medios impresos y la radio jugaron un papel importante en la difusión. La mayoría de los carteles dejaron la litografía y cambiaron al off-set.

En los años cincuenta, después de la Segunda Guerra, nació en Suiza un estilo gráfico con raíces en el movimiento artístico Bauhaus, los rasgos característicos son el uso de la tipografía, por ello fue denominado Internacional Typographic Style, refinado en los setentas en las escuelas de Zurich.








Los carteles aliados pretendieron influir en ciudadanos para alistarse en el ejército, para fomentar la compra de bonos de guerra o para afiliarse al trabajo voluntario; demandando siempre el sacrificio de muchas personas en los Estados Unidos, Australia o el Reino Unido. La táctica empleada en muchos de estos carteles y anuncios fomentaba el orgullo nacional, removiendo todos los recursos para llegar al corazón de los ciudadanos, e involucrarles de un modo activo en la contienda, al tiempo que se enviaban también mensajes que neutralizarán la desmoralización.








Los carteles de propaganda eran, en realidad, instrumentos de ventas. Su objetivo era vender a la ciudadanía en su conjunto la guerra, e implicarlos para participar activamente en el esfuerzo de guerra de varios modos, siendo los instrumentos motivacionales más habituales el orgullo nacional, el patriotismo, y el sentido del deber.


El comic en EEUU, se integra en las operaciones de propaganda durante la segunda gran guerra.

Durante la Segunda Guerra Mundial se han editado y publicado una gran cantidad de historietas en los EE.UU. Cuyas carátulas y contenido mostraban a un héroe, de personalidad nacionalista enfrentándose a las fuerzas del eje resultando victoriosos. De esta manera, los dibujos animados han adoptado el mismo formato para provocar una parodia del japonés, enemigo más directo del país en aquel entonces, o de los mismos alemanes.


Una de las dudas que surgen en este tema es si fue el patriotismo o el dinero lo que los llevó a utilizar este formato de historia durante la Segunda Guerra Mundial, se ha llegado a la conclusión de que fue una mezcla de ambos motivos. Fue patriotismo porque gran parte de los artistas y/o ejecutivos responsables de la emisión de estas tiras eran pertenecientes a la colectividad judía, perseguida en Alemania por el nazismo, lo que los llevó a mostrar a este movimiento político como una amenaza. Igualmente, la gran popularidad que han alcanzado los primeros números editados siguiendo esta ideología los ha llevado a hacer más de lo mismo con el objetivo de obtener una mayor ganancia.

El primer uso de los cómics reflejándose en el marco de la Segunda Guerra Mundial fue usado por la compañía "Timely Comics" (luego se llamaría "Marvel") en su entonces nuevo personaje el "Capitán América". En su primer número, se puede observar en su portada al Capitán América golpeando al Dictador Adolfo Hitler aunque los autores al principio temían el resultado negativo que esta carátula podría llegar a obtener, la venta del mismo resulto ser totalmente exitosa, pronto casi todos los superhéroes cruzarían esta línea: Superman, Namor, La Antorcha Humana, Terror Negro, Daredevil, Fighting Yank, Capitán Marvel, Flash y hasta incluso el recurrente Uncle Sam, utilizado como propaganda para enlistar soldados.


También la prensa gráfica jugo un papel destacado en la creación de informaciones o contenidos de propaganda de guerra.



Los nazis y su concepción centralizada de la propaganda.

La efectividad de la propaganda del Tercer Reich se logró sobre una compleja organización centralizada que cristalizó los postulados teóricos en un sistema de control que intetaba no descuirdar ningún frente. El objetivo era, naturalmente propagar el "nuevo credo".

En su libro, "Mein Kampf" (Mi lucha), Hitler da gran importancia a la propaganda no sólo como medio para obtener el poder sino también para conservarlo. En él se afirma:

"Toda acción de propaganda tiene que ser necesariamente popular y adaptar su nivel intelectual a la capacidad receptiva del más limitado de aquellos a los cuales está destinada. De ahí que su complejidad intelectual deberá regularse tanto más hacia abajo, cuanto más grande sea el conjunto de la masa humana que ha de abarcarse . La capacidad receptiva de la gran masa es sumamente limitada y no menos pequeña la facultad de comprensión. En cambio es enorme su falta de memoria. Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, toda propaganda eficaz debe concretarse sólo a muy pocos puntos y saberlos explotar como apotegmas hasta que el último hijo del pueblo se forme una idea de aquello que se persigue"

Estas palabras dan pie a la famosa consigna de Goebbels: "para convencer hay que afirmar, repetir y dar ejemplos".

En su libro, Hitler destacó también la importancia del orador. Describió en él, una técnica intuitiva que aplicaría con éxito en numerosas oportunidades: lo primero que hacía era refutar lo que le iban a decir, y ante la perplejidad del adversario podía ya exponer tranquilamente su mensaje.

El 13 de mayo de 1933 fue creado el Ministerio de Reich para la Educación del Pueblo y la Propaganda. La organización de esta institución pone en evidencia la enorme importancia que el Tercer Reich otorgó al control de la opinión pública como herramienta de gobierno.

Este ministerio, conducido por Goebbels, estaba dividido en varias secciones que cubrían la bastas áreas vinculadas a la cultura y a la comunicación.


El cartelismo como herramienta propagandística de la revolución soviética.




Todo cartel soviético, no importa la fecha de creación, lleva consigo la estampa de expresividad y calidad gráfica. La atención a los detalles es impresionante. El ámbito de técnicas usadas es inabarcable. Los carteles soviéticos son un cofre con un tesoro lleno de inspiración para cualquier diseñador gráfico, sin mencionar el placer de verlos. Y lo que es importante, todo cartel soviético tiene una referencia histórica esencial para el entendimiento de los distintos significados que han ido adquiriendo con el tiempo.







La Primera Guerra Mundial y la Revolucion soviética marcaron el nacimiento del cartel propagandístico. En la Unión Soviética, el movimiento constructivista, de la mano de Lissitzky, Rodchenko, Klutsis y Stenberg, considerará el arte al servicio de la nueva sociedad comunista, consagrándose el diseño industrial, las artes aplicadas y la comunicación visual. Este trabajo de los constructivistas tendrá un impacto importante en el diseño occidental, sobre todo a través de la Bauhaus y el movimiento «de Stijl».A partir de 1932, el realismo social pasó a ser el arte oficial de la Unión Soviética.

En la ex Unión Soviética los bolcheviques promovieron un movimiento llamado constructivismo ante una sociedad cada vez más industrializada, entre los cartelistas más importantes de este movimiento están Lissitsky y Alexander Rodchenko.











Propaganda y nuevo orden mundial.

Por el Dr.Francisco Sierra (Universidad de Sevilla)
La guerra del futuro es, en lo esencial, una guerra informativa, una guerra electrónica de control, procesamiento y difusión de información, en la cual la informática, los medios digitales y las formas de guerra psicológica, basadas en el manejo de la información y la propaganda, juegan un papel primordial. El factor tecnocomunicativo es hoy, de hecho, una referencia permanente tanto en las crecientes necesidades de movilidad
y actuación rápida de las fuerzas aéreas y terrestres, como en la gestión de
los datos de estrategia e intervención, la ramificación descentralizada de las
fuerzas de contingencia, la coordinación operativa de las diferentes divisiones del ejército y, por supuesto, el control de los sistemas de información y decisión, concentrando el mando militar las acciones políticas, diplomáticas y civiles, a través de diversas formas de control de la opinión pública y de manipulación de la información de actualidad.
La base de esta nueva doctrina estadounidense de seguridad es la estrategia de Guerra de Baja Intensidad (GBI), diseñada en los ochenta durante la administración Reagan, y hoy de plena vigencia en la estrategia propagandística desarrollada en conflictos como el de Kosovo. En el presente artículo, se revisan los fundamentos doctrinales de esta nueva concepción informativa de la guerra y la extensión internacional de la doctrina de seguridad pública del Pentágono, así como el origen histórico —y político-ideológico—— de la filosofía de la «guerra de la información» que respalda el (viejo y) Nuevo Orden.

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Cine y propaganda ideológica

El cine se convierte muy pronto en el mejor vehículo propagandístico que puedan tener los países. Si bien se trata de una industria que mira eminentemente al ocio del ciudadano mundial, cuando surgen enfrentamientos y conflictos internacionales los países implicados estudian cómo utilizar el medio para no sólo difundir sus ideas en su propio país sino, también, cómo hacerlo de cara al exterior. Al hablar de propaganda cabe referirse a momentos de singular trascendencia que se ajustan a periodos conflictivos: desde la Primera Guerra Mundial o la revolución soviética de 1917 hasta la caída del muro de Berlín y los conflictos de finales del siglo XX.

La Primera Guerra Mundial es la prueba de fuego para entender la efectividad propagandística del cine. Historias de todo tipo se impresionan durante y tras la guerra con desigual acierto a la hora de destacar el pacifismo de un país o la necesidad de combatir al enemigo. Son visiones ejemplares Sin novedad en el frente (All quiet on the western front, 1930), de Lewis Milestone, o Senderos de gloria (Paths of glory, 1957), de Stanley Kubrick. Sergei M. Eisenstein se convierte en el referente visual de la revolución soviética montando películas como La huelga (Stacka, 1924), El acorazado Potemkin (Bronenosez Potemkin, 1925) y Octubre (Oktiabr, 1927) , revisando algunos de los momentos vividos por el vasto país desde los primeros años del siglo XX.

Un jalón significativo en este itinerario ideológico lo constituye el fascismo con recordadas propuestas italianas como La vieja guardia (La vecchia guardia, 1934), de Alessandro Blasetti, o Escipión el Africano (Scipione l’Africano, 1937), de Carmine Gallone, y el cine nazi, especialmente el ejemplar trabajo documental de Leni Riefenstahl El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens, 1934). A finales de los años treinta, la Guerra Civil española genera algunas producciones al margen de todas las imágenes que se filman en el frente y la retaguardia por ambos bandos.

La Segunda Guerra Mundial permite aprovechar al máximo los recursos que tiene la industria del cine con el fin de producir documentales y películas de ficción que encadenen la campaña propagandística necesaria para alentar a las tropas y a los países inmersos en el conflicto. Europa se convierte en un dramático plató cinematográfico en el que se experimentan todas las fórmulas posibles para captar imágenes y elaborar mensajes que justifiquen el desgarro que se está produciendo.

Tanto durante, como una vez finalizado el conflicto bélico, se hace necesaria una reflexión sobre todo lo realizado. Si resulta extraordinariamente emotivo el documental The Battle of Midway (19429, de John Ford, también son impactantes la película británica Sangre, sudor y lágrimas (In which we serve, 1942), de David Lean y Noel Coward, o las estadounidenses También somos seres humanos (Story of G.I. Joe, 1945), de William A. Wellman, y Los mejores años de nuestra vida (The best years of our lives, 1946) , de William Wyler.
La tensión generada entre las dos grandes potencias (Estados Unidos y la Unión Soviética) da pie a que el mundo se sumerja en la denominada guerra fría, un marco de conflicto subterráneo que se aprecia en las relaciones internacionales y en la actuación de los organismos que tiene que dirimir sobre cuestiones que afectan a los países del Este y occidentales.

En este sentido, la producción cinematográfica de ficción estadounidense sirve de plataforma para seguir hablando del peligro comunista, y se ayuda en su objetivo no sólo del cine de terror, sino también de la ciencia-ficción, el cine bélico y hasta el western, géneros que le permiten propagar un paranoico estado de alerta permanente que sirve, al mismo tiempo, como marco idóneo para difundir el estilo de vida americano —el american way of life- como antesala de la telaraña colonizadora que extiende —ya con la ayuda de la televisión- por todo el mundo, al tiempo que sigue librando numerosos conflictos en Corea, Vietnam, el Golfo, Irán...

La propaganda ideológica está implícita en buena parte de los contenidos audiovisuales que se han producido y se producen en el mundo. No se puede entender la información y la comunicación desde los inicios del siglo XX sin esas dosis de propaganda inevitable.







Diseñadores e ilustradores

ABRAM GAMES
(1914, Whitechapel, London — 1996, London)

C.C. BEALL
Director de Arte para el Partido Demócrata Nacional durante la administración del presidente Roosevelt, Cecil Beall era un conocido ilustrador y artista del retrato durante los años 1930 y 40's. Sus obras se presentaron con regularidad en Saturday Evening Post y Collier.



ADOLPH TREIDLER
(1886 - 1981)
Posters for both World Wars (about 20). Long tenure painting for Pierce Arrow. He wrote in Automobile Quarterly, 1976, "My days with Pierce-Arrow spoiled me. Never once during my long association with the company did Pierce-Arrow return one of my paintings for changes or corrections. They were always pleased -- and I of course was delighted." A risky trip to Paris during the Depression led to the French Line account which, in turn, helped him get hired by the Bermuda Board of Trade in the 30s for campaigns and posters that put Bermuda on the tourist map (posters reprinted in the 1990s). Covers for most major magazines of the day (Collier's, Century, Scribner's, Woman's Home Companion, Saturday Evening Post, Harper's Weekly).


STEVAN DOHANOS
(May 18, 1907, Lorain, Ohio – 1994) was an artist and illustrator of the social realism school, best known for his Saturday Evening Post covers, and responsible for several of the Don't Talk set of World War II propaganda posters. He named Grant Wood and Edward Hopper as the greatest influences on his painting.

JEAN CARLU
(Bonnières, France, 1900 - 1997)
Was a French graphic designer, specialised in posters. He was member of a family of architects; his brother Jacques Carlu for example designed the Palais de Chaillot in Paris. He made posters during World War II to promote an increase in American production.


FRED CHANCE
Estuvo activo en el campo de la ilustración de más de cincuenta años en Filadelfia y Nueva York . Él creó portadas para Vogue, revista en la década de 1930 y todavía estaba activa en la revista incluye el trabajo a finales de 1980. Era un buen amigo de George Cruz , que hizo las ilustraciones para el poste de la tarde Sábado , Collier , Redbook , Libro Azul , Good Housekeeping y The New York Times .

JOSEP RENAU BERENGUER
(Valencia,España 1907 - Berlín, 11 de octubre de 1982) fue un pintor, fotomontador, muralista y comunista español, hijo de José Renau Montoro, profesor de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.

ARTURO BALLESTER
(Valencia, España 1892- 1981)
Arturo Ballester fue uno de los miembros más destacados de los diseñadores, que en los años veinte revolucionó el grafismo español. Aunque adquirió su formación académica en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, eligió el arte vinculado a los intereses de las masas: carteles, ilustraciones, anagramas comerciales, portadas de libros.
Mantuvo una especial amistad con Vicente Blasco Ibáñez, al que ilustró numerosos libros, y con los republicanos de la época. Por otro lado, durante la guerra civil hizo carteles para la CNT-AIT, así como para los partidos de izquierda y Gobierno republicano. En esta época mantuvo una fuerte vinculación con la vanguardia artística valenciana.


LISITSKI (Эль Лисицкий), pseudónimo de Lazar Márkovich Lisitski ?/i, (Лазарь Маркович Лисицкий,
(23 de noviembre de 1890 - 30 de diciembre de 1941) fue un artista ruso, diseñador, fotógrafo, maestro, tipógrafo, y arquitecto. Fue una de las figuras más importantes de la vanguardia rusa, contribuyendo al desarrollo del suprematismo junto a su amigo y mentor, Kazimir Malévich, y diseñó numerosas exposiciones y obras de propaganda para la Unión Soviética. Se le considera uno de los principales representantes del arte abstracto y pionero en su país del constructivismo. Su obra influyó grandemente en los movimientos de la Bauhaus, el constructivismo, y De Stijl, y experimentó con técnicas de producción y recursos estilísticos que posteriormente dominaron el diseño gráfico del siglo XX.


ALEXANDER RODCHENKO
(San Petersburgo, 5 de diciembre de 1891 - Moscú; 3 de diciembre de 1956).
Se mudó con su familia a Kazán, el este de Rusia. Estudió en la Escuela de Arte de Kazán instruido por Nikolai Feshin y Georgii Medvedev, y en el Instituto Stroganov de Moscú
Sus primeros dibujos abstractos los realizó en 1915 influenciado por el supramatismo de Malevich. En 1916 participó en “La Tienda”, una exhibición organizada por Vladimir Tatlin, quien fuera otra influencia formativa en el desarrollo artístico de Rodchenko.


CHARLES EDWARD CHAMBERS
(1883-1941)
 Was born in Ottawa, Iowa, studied at the Chicago Art Institute and later at the Art Student League in New York with George Bridgman.



JAMES MONTGOMERY FLAGG
( * 18 de junio de 1877 – 27 de mayo de 1960)
Fue un artista y dibujante estadounidense.
Flagg nació en Pelham Manor, New York. Desde pequeño fue un dibujante entusiasta y sus dibujos fueron aceptados por revistas de tirada nacional desde los 12 años. A los 14 publicaba en la revista "Life" y poco después pasó a formar parte del equipo de la revista "Judge Magazine". De 1894 a 1898 fue alumno de la Art Students League of New York y, a los 20 años, estudió bellas artes en Londres y París. Después volvió a los Estados Unidos, donde tuvo una carrera prolífica ilustrando libros, portadas de revistas, viñetas políticas y cómicas, publicidad y anuncios. En su mejor momento, Flagg llegó a ser el dibujante mejor pagado de los Estados Unidos




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Enlaces de interés

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Guerra Civil Española. Carteles: Arte y Propaganda.

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1 comentario:

oscar dijo...

Excelente!
Es precioso poder observar este arte en mitad de una situación tan adversa como una guerra.